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Amoroso gato salvaje que fue domesticado a pesar de su instinto «odia estar solo»

Pumba puede parecer un poco feroz e intimidante, pero la verdad es que es un amoroso gato salvaje o caracal, que fue domesticado por su familia y no lo piensa dos veces cuando se trata de dar amor a sus seres queridos.

Este gran felino vive en Letonia con Deniss Jegorovs de 18 años y sus demás familiares, y cabe resaltar que en este país se permiten tener caracales como mascotas.

Los caracales son gatos salvajes de tamaño mediano que originalmente son nativos de África, Medio Oriente, Asia Central y algunas partes del sur de Asia.

A pesar de su instinto salvaje, su gran apetito y tendencia a querer escaparse, Pumba se ha convertido en un gato amoroso que no le gusta estar solo.

Deniss comentó:

«Pumba odia estar solo, así que por lo general nos sigue durante el día. Le gusta sentarse a nuestro lado y ver la televisión por la noche».

Generalmente, Pumba se alimenta tres veces al día y le gusta pasar tiempo con los otros dos gatos de la casa, un Maine Coon y un British Shorthair. Su familia afirma que muchas veces Pumba les sisea por alguna razón, pero le gusta frotarse con sus pies y dormir con ellos.

Además, es un animal muy amable siempre y cuando no lo estén molestando, sin embargo, deja claro que siempre quiere estar acompañado.

Deniss añadió:

«No le gusta estar solo, a veces incluso grita cuando se siente solo».

Casi todos los días el encantador Pumba se la pasa vigilando lo que su familia hace, y se ha convertido en un miembro más de la familia.

Pumba es más inteligente que un gato normal, por lo que sus gestos y signos de amor son más sinceros que los de otro felino. Sin duda, tener a un gran gato como mascota atrae mucho la atención de las personas y cuando lo sacan a pasear quedan sorprendidos.

En algunas situaciones, la gente se emociona cuando lo ven por primera vez, pero muchas personas le tienen miedo y hasta preguntan si es peligroso.

No obstante, cuidar a un gran felino tiene sus propias complicaciones, ya que su instinto salvaje suele aparecer en muchas situaciones. Por lo general, cada vez que Pumba se despierta con su familia, empieza a pedirles comida de forma desesperada para calmar su gran apetito. 

Cuando llega el verano suele vivir al aire libre, pero en otoño hace mucho frío por lo que se queda en casa hasta mediados de la primavera.

A veces suele escaparse sin dar mayor aviso y el principal desafío de su familia es evitar que se salga de su territorio. Ya sucedió antes y debido a que no conocía la zona, no pudo encontrar el camino de vuelta y su familia lo buscó por varios días.

Por fortuna lograron encontrarlo, pero hay otros peligros en la naturaleza que tal vez afectarían directamente al felino, como el lago congelado en invierno. Pese a todas sus dificultades a la hora de cuidarlo, lo más importante es que su familia realmente lo quiere sin ninguna condición.

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