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Anciana llora al separarse del perro paralizado que adoptó, pero luego se hacen inseparables.

Una bondadosa abuela conmovió al mundo con sus lágrimas de dolor al tener que separarse temporalmente del perro con parálisis que rescató. Lo que hizo por el fue increíble, y el final de esta linda historia de amor llega al alma.

Todos los animales merecen ser protegidos y queridos sin importar su condición. Tristemente, algunos son discriminados sin compasión, pero encuentran consuelo en seres humanos dispuestos a ofrecerles una oportunidad.

La mayoría de las veces quienes menos tienen son los que más ayudan a los animales desprotegidos. Esta mujer anciana ayudó a un perro paralizado que nadie quería. Bong es un animal que tenía una vida normal, corría jugando con otros perros en las calles, hasta que una mañana despertó con parálisis en sus patitas traseras.

En lugar de ofrecerle atención médica, lo pusieron en una caja y lo abandonaron en un basurero, como si de un paquete inservible se tratara.

Esta abuelita escuchó sus aullidos, lo rescató y decidió hacerse cargo de él, reconoció que el perro vivía en el barrio y supo que lo dejaron a su suerte por su condición.

Aunque la mujer era muy pobre, le sobraba amor para dar e hizo lo posible por mejorar la calidad de vida del perro. Lo limpiaba y lo mantenía abrigado, alimentado, bañado y sobre todo lleno de amor.

Siempre permanecía atenta para que no se lastimara al arrastrarse, lo trasladaba en una canasta e incluso cubría sus patitas para protegerlo del frío suelo. Bong aprendió a amarla y le agradecía el amor que le daba, no se separaba de ella ni un solo momento.

Un vecino de la abuela los visitaba con su perrita para que Bong pudiera jugar y distraerse. Cada vez que Bong la veía se emocionaba mucho, pero cuando ella tenía que irse a su casa intentaba seguirla y se frustraba porque su condición no le permitía caminar.

El perrito miraba afligido cómo los demás perros podían caminar y correr, como é antes lo hacía. La abuela sufría mucho al ver que por no tener recursos económicos suficientes, no le podía ofrecer a Bong atención médica especializada

La afligida mujer dijo

“Él está sufriendo, si hubiera sido hallado y adoptado por una familia rica podrían pagar el veterinario y lo ayudarían a caminar”

Sin embargo, desde que se difundió en las redes su caso, varias personas se solidarizaron y la ayudaron con alimentos, regalos, y una camita nueva. Pero, además, se ofrecieron a llevar al perro al veterinario y pagar los gastos.

A Bong le diagnosticaron mielitis de columna vertebral, el 70% de los perros con esta enfermedad logran recuperar la movilidad

La abuela lloró de alegría al conocer la noticia, tuvo sentimientos encontrados porque, aunque le complacía inmensamente que Bong mejoraría su vida, también le dolía tener que decirle adiós por algunas semanas..

Aunque fue un proceso complicado, los voluntarios y los médicos veterinarios hicieron lo posible para que se recuperara totalmente.

La abuelita y Bong estaban destinados a ser los mejores amigos, se volvieron a reunir cuando el pequeño ya estuvo recuperado. Y así ambos se acompañarían cada día haciendo frente a las adversidades y viviendo a plenitud.

Para el amor incondicional, en cualquier ámbito, nada es imposible y así lo demuestra este caso en el que Bong tuvo un nuevo comienzo. Y si ella pudo darle su ayuda al perro que vio tan débil e inmóvil, queda claro que todos podemos tender una mano a los animales que sufren los estragos del abandono.

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