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Beneficios de dar masajes relajantes a tu gatito.

Los gatos son animales domésticos  y que, aunque sean adultos mantienen  características infantiles. Por eso nos solicitan y aceptan de buen grado nuestros cariños.

Los masajes para gatos tienen grandes beneficios para su salud. No solo sirven para relajar las contracturas musculares, sino que tienen otras muchas ventajas. Esta clase de técnicas con masajes sirven, por ejemplo, para la prevención y tratamiento de distintos problemas tanto físicos como emocionalesAdemás, dándole un masaje a tu gato refuerzas el vínculo afectivo  con él.

Beneficios de los masajes para los gatos 

Un masaje bien hecho constituye un momento de bienestar y relajación y funciona como una herramienta para combatir el estrés, lo que va a ser beneficioso para todos los gatos y, en especial, para aquellos más vulnerables por edad o enfermedad.

  • Bajar los niveles de ansiedad del gato a causa del estrés cotidiano.
  • Tratamiento y prevención de enfermedad de los huesos y los músculos como la artritis, la artrosis y la displasia.
  • Es una manera de aliviar los dolores en gatos de avanzada edad y con algún tipo de patología grave.
  • Sirve para combatir los problemas intestinales del gato tanto en el tracto digestivo como en el renal y hepático.
  • Ayuda a mejorar problemas emocionales o de conducta.
  • Consigue combatir un aumento de peso excesivo.
  • Construyes lazos de afectividad con tu gato proporcionándole confort y tranquilidad.
  • Con su práctica, podremos detectar en fases iniciales cualquier problema dermatológico, como alopecias, heridas o presencia de parásitos o, también, el crecimiento de algún bulto

¿Cómo dar un masaje relajante a un gato?

  1. Primero esperaremos a que el gato se nos aproxime para iniciar la sesión.
  2. Es básico que nosotros estemos en un momento en el que dispongamos de tiempo para dedicarle y estemos tranquilos. El estrés, las prisas o el nerviosismo por nuestra parte será percibido por el gato, de forma que es posible que prefiera alejarse.
  3. Debemos instalarnos en un lugar que nos resulte cómodo a ambos.
  4. El contacto debe empezar de forma oral, es decir, nos dirigiremos a nuestro gato hablándole con calma y cariño, de manera que sepa que estamos interactuando con él y que lo vamos a tocar.
  5. Si nuestro gato rechaza al primer contacto debemos parar inmediatamente y dejar el masaje para otro momento. Nunca, jamás, debemos forzarlo ya que resultaría contraproducente y nuestra relación con él se resentiría. El respeto es fundamental.
  6. Una vez hayamos establecido contacto podemos comenzar a acariciarle los laterales de la cara, zona en la que va a liberar feromonas apaciguadoras que aumentarán su bienestar. Para estas caricias podemos emplear los dedos extendidos o incluso solos las yemas, ejerciendo una ligera presión.
  7. Luego pasar la mano por la cabeza, centrándonos en la zona tras las orejas y el mentón. Podemos dibujar, también, pequeños círculos con la punta de los dedos.
  8. En el cuello podemos realizar los movimientos que ya hemos descrito y añadir, además, el «amasado» por los laterales, con cuidado siempre de no presionar la tráquea, pues podría resultarle molesto.
  9. Con la mano abierta, la pasaremos por el lomo, desde la cabeza al inicio de la cola, dando repetidas pasadas. Es posible hacer este ejercicio también por los flancos, evitando entrar en contacto con el vientre, ya que suele ser una zona en la que el gato no admite caricias al tratarse de una parte vulnerable de su anatomía.
  10. Por último, podemos realizar pasadas por la cola, de abajo a arriba.

Recomendaciones a tener en cuenta a la hora de los masajes para gatos

Para que la sesión sea todo un éxito, ten en cuenta lo siguiente:

  • La duración óptima para hacer los masajes a tu gato debe de ser entre cinco y quince minutos.
  • Haz movimientos lentos y suaves con las manos.
  • No le hagas un masaje a tu gato si está enfermo o tiene problemas de piel. 
  • A las gatas embarazadas no se les debe hacer masajes.
  • No masajees a tu gato en el vientre, ya que a la mayoría no les gusta que les toquen ahí.
  • No uses aceites de masaje bajo ningún concepto. De hecho, hay aceites esenciales que son tóxicos para los gatos

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