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Cómo deberíamos cargar a nuestro gato según un especialista.

Los dueños de gatos saben que sus mascotas no siempre están dispuestos a descansar en sus brazos. En ocasiones, basta que intenten recoger a sus mascotas del suelo para que terminen con las patas del gatito marcadas en sus brazos y su cara.

El problema nace en la posición en que lo levantan. Pero no es necesario recibir esos arañazos. Cargar a un gato puede ser sencillo y placentero, y el Dr. Uri Burstyn, un veterinario canadiense, compartió cómo hacerlo correctamente.

Primero verifica que tu gato este dispuesto a ser cargado.

Para mostrarle nuestro amor a nuestro gato o porque debemos sujetarlo para darle su medicina, cargarlo puede no causar ningún problema ni arañazos si lo hacemos de la manera apropiada. El truco está en que el gato se sienta cómodo y seguro mientras se encuentre en nuestros brazos.

El Dr. Burstyn explica que primero hay que asegurarnos de que nuestra mascota está de acuerdo. Hay que acercarnos con precaución para darle la oportunidad de que olfatee nuestros dedos. Si nos asusta que nos arañe, podemos juntarlos hacia arriba.

Podemos acariciarlo en los cachetes o debajo de la barbilla suavemente. Si nuestro gato se comporta receptivamente, podemos proceder a levantarlo. Si no, es mejor dejarlo tranquilo.

Agarre en el pecho y abdomen

El especialista afirma que “la clave para levantar a un gato de manera segura es hacer que sienta un apoyo”. Lo podemos lograr colocando una mano en el pecho del gato, la otra en su abdomen y luego levantándolo lentamente. De ese modo no está colgando de las axilas, el gato se siente cómodo y evitamos que patee con sus patas traseras, lo que puede provocar arañazos.

Si queremos evitar que nuestro gato huya, el secreto está en presionarlo. Si ya tenemos al gato cargado, es recomendable acercarlo a nuestro cuerpo y si necesitamos que esté quieto para, lo podemos presionar contra la superficie donde se encuentre.

No tengas miedo, ya que el gato no solo no sentirá dolor, sino que se sentirá protegido y seguro.

Agarre de fútbol

El “agarre de fútbol”. Consiste en tomar al gato por el abdomen y su colita asegurándonos de que su cabeza quede debajo de nuestro brazo. También podemos apachurrarlo contra nosotros ejerciendo algo de presión para que sienta seguridad y protección.

Si nos encontramos en una situación de emergencia o en algún escenario donde debemos actuar rápido, este agarre es eficiente y seguro, puesto que, con una de nuestras manos en su cola, podemos controlar sus piernas traseras y prevenir que nos arañe.

Agarre para un “gato aficionado a los hombros”

Es el tipo de agarre que menos trabajo demanda de nosotros. Consiste en acercarse al gato y dejar que trepe hacia uno de nuestros hombros. Una vez que empiece a trepar, debemos colocar nuestra mano sobre su trasero para sostenerlo y, una vez más, con la otra mano, presionar suavemente su espalda contra nuestro cuerpo para darle seguridad.

Cuando nuestro gato quiera bajar, solo debemos inclinarnos hacia una superficie cercana y él mismo girará y saltará sobre sus pies.

Agarre de “bebé”

El agarre de bebé simula el modo en que una persona carga a un bebé. Simplemente levantamos al gato colocando una mano en su pecho y nuestro brazo en su trasero. Luego lo asentamos sobre nuestro brazo colocando la mano opuesta en su pecho.

Si el gato tiene confianza en nosotros y lo conocemos bien, es posible sostenerlo de esta manera. Si no, mejor no intentarlo, pues sus garras pueden dejar marcas en nuestro pecho y nuestra cara.

Cómo evitar agarrar a un gato

Así como hay modos apropiados de sostener a un gato, existe algún que otro inapropiado.

  • No es recomendable sostener a un gato por las axilas entre nuestros dedos índices y pulgares. No solo es muy incómodo para el animal, sino que además es algo inseguro.
  • El espacio que conecta sus patas delanteras con su torso es un músculo y podrías lastimarlo si lo recoges y queda colgando de allí.
  • Tampoco es buena idea cargarlo por las patas delanteras, pues puede sentir miedo de caerse y moverá sus patas traseras de tal manera que podría arañarnos.

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