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Consejos antes de tener una tortuga de tierra en casa

Las tortugas son calificadas como animales exóticos, pese a ello llevan muchas décadas formando parte de los hogares; lo cierto es que pueden ser divertidas y no demasiado difíciles de cuidar. Pero tener una mascota en casa implica una gran responsabilidad, si está bien cuidada una tortuga puede llegar a vivir hasta los 50 años, lo que implica media vida humana y las que las hace en una verdaderas compañeras de vida.

Tipos de tortugas de tierra

Debido a que son un animal silvestre y exótico, para cuidarlas y tenerlas de mascota debemos imitar las condiciones de sus hábitats naturales. Cada especie tiene un hábitat distinto, por lo cual es necesario asesorarte muy bien para conocer de dónde viene tu mascota.

 

 

Estas son algunas de las especies más populares de tortugas de tierra:

  • Tortuga mora: se halla en Europa, Asia y África y cuenta con 17 subespecies diferentes. Pertenece al género Testudo y es la especie más extensa de su género. Se caracteriza por tener un caparazón amarillento con tonos verde oliva. Pueden vivir hasta 60 años en estado salvaje y llegan a pesar unos 600 g.
  • Tortuga mediterránea: podemos encontrarla solo en Europa, es de hábitos diurnos y herbívoros. Existen diferentes subespecies en Italia, España y Francia, las cuales presentan morfologías diferentes. Pueden pesar entre 400 y 800 g y suelen tener un caparazón amarillo con manchas oscuras muy definidas.
  • Tortuga terrestre argentina: esta especie está distribuida en el sur y el centro de América del Sur. Vive en hábitats semiáridos y áridos, aunque pueden hallarse incluso en los fríos paisajes de la Patagonia. Es omnívora y puede alcanzar entre 26 y 32 cm de largo.
  • Tortuga terrestre de patas rojas o tortuga morrocoy: es una especie nativa del norte de América del Sur y Centroamérica. Se caracteriza por tener patas con manchas de color rojo. Su caparazón es negro con manchas amarillentas.
  • Tortuga de patas amarillas: emparentada con la tortuga de patas rojas, la tortuga de patas amarillas comparte gran parte de su hábitat. Sus patas presentan manchas amarillas y puede llegar a medir hasta unos 75 cm de largo. Como la mayoría de las tortugas terrestres de América, es omnívora.

Consejos para cuidar una tortuga de tierra.

1.- Terrario

Lo primero y más importante es que el terrario sea lo suficientemente amplio para que pueda moverse con libertad.

 

 

El terrario puede ser diseñado por ti, podrás elegir los elementos decorativos y cómo organizar el espacio, recuerda que es conveniente que le saques del terrario tanto como puedas para que se distraiga y haga ejercicio.

2.- Alimentación

La gran mayoría de las tortugas terrestres son herbívoras, de manera que su alimentación se basa en las frutas y las verduras.  Es conveniente que le des suplementos de fósforo y calcio para que el caparazón esté en las mejores condiciones.

3.- Temperatura

Del mismo modo que ocurre con el resto de animales, las tortugas de tierra necesitan unas condiciones de temperatura humedad muy concretas para estar bien y felices. Lo ideal es que pongas el terrario al lado de una ventana, que reciba la luz directa del sol y tenga buena ventilación.

La temperatura ideal para ellas es de entre 27 y 30 grados por el día, y de entre 22 y 23 grados por la noche. El sol es esencial para su bienestar ya que es la manera en la que absorben el calcio de los alimentos que ingieren.

4.- Higiene

A pesar de ser animales de tierra, necesitan tener a su disposición una bañera en la que remojarse cuando les apetezca, sobre todo en verano debido a las altas temperaturas. Puedes colocar en el interior del terrario un pequeño cuenco de bordes bajos y llenarlo de agua fresca y limpia. Por lo general, la tortuga hará sus necesidades en el cuenco, así que tienes que limpiarlo a diario.

5.- Cuidados del caparazón:

Respecto a la limpieza del caparazón de una tortuga terrestre, esta se debe realizar una o dos veces a la semana si vive en un jardín. Si vive en el interior, puedes limpiarla una vez a la semana. Bastará con echarle agua encima y sacar la suciedad con ayuda de un cepillo pequeño. Nunca utilices jabones u otros productos de limpieza o aseo.

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