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Gatita se resiste a apartarse de abuela moribunda de 96 años que la crió.

Los gatos son seres muy sensibles, inteligentes, fieles y, aunque no lo parezca, son extremadamente cariñosos con sus humanos. Les gusta jugar con objetos y siempre están dispuestos a recibir caricias.

La lealtad de estos pequeños felinos es tan grande que se mantienen junto a su familia humana durante toda su vida y, sí, también sufren cuando alguien muere. Lamentablemente, esto fue lo que sucedió con Trooper, una pequeña gatita, y su dueña de 96 años, Sarah Whaley.

La gatita llegó a la familia durante el año 2014, mientras se mudaban de casa, la escucharon maullar en el sótano y rápidamente fueron a indagar. Sorprendentemente, el indefenso gato de tan solo dos semanas de vida estaba atrapado entre las paredes de la casa.

Ella estaba en la pared, mi madre y mi hermana tuvieron que tomar un mazo, quitar la plancha de yeso y rescatarla. Tenía alrededor de 2 semanas de edad. Sus ojos apenas estaban abiertos

escribió Alexis Hackney 

La familia buscó a la mamá de la pequeña felina, pero no lograron encontrarla y decidieron llevarla a su nueva casa en Tallahassee, Florida, hogar que compartieron con Whaley, la abuela de Hackney.

Mi abuela vivió con nosotros durante 18 años. Ella se mudó aquí para cuidar de mí y mis hermanas cuando éramos pequeñas. Definitivamente, era una parte importante de nuestra familia. Era la matriarca

Whaley, además de amar a sus nietos, también adoraba a los gatos de la familia y formó un vínculo muy especial con Trooper.

Mi abuela le daba su biberón, se sentaba y hablaba con ella, le decía lo linda y dulce que es. Trooper es el tipo de gato que tiene una persona y esa persona, definitivamente, era mi abuela

Nadie podía explicar la relación tan especial que mantenían Trooper y la abuela, hasta que Whaley enfermó gravemente y la amorosa felina se convirtió en su inseparable compañera.

Mi abuela comenzó a empeorar en Navidad, el año pasado, y empezamos a notar que Trooper estaba allí todo el tiempo

La felina entendía lo que estaba pasando, sabía que algo no iba bien con su amada Whaley. Trooper dormía con la abuela todas las noches y comenzó a tener comportamientos raros que mostraban su inquietud ante la situación.

Trooper nunca fue el tipo de gato que recoge juguetes y los mueve por la casa, pero cuando mi abuela ya no podía moverse tanto, le traía cosas, cualquier cosa que encontrara en el piso, como calcetines o trozos de paja. A medida que comenzó a enfermar más y más, aumentó la cantidad de cosas que traía. Podías mirarla a los ojos, decir que sabía lo que estaba pasando y que estaba muy triste por eso

Los últimos días de la querida anciana fueron bastante dolorosos, sus problemas de salud no paraban de empeorar y comenzó a tener ataques de pánico. Trooper se mantuvo a su lado en todo momento, como su fiel amiga.

Trooper corría y subía a la cama, ella comenzaba a acariciarla, a sentirla y se calmaba. Cuando mi abuela llegó al punto en el que no podía comunicarse más, tener a Trooper definitivamente la ayudó

Sarah Whaley falleció en marzo pasado, pocos días antes de cumplir 97 años, dejando el corazón de Trooper completamente triste y desolado.

Después de que se llevaron el cuerpo de mi abuela, Trooper dejó de comer. Ella caminaba por la casa y lloraba todo el tiempo. Actualmente, Trooper ha mejorado, pero todavía entra en la habitación de Whaley y deja calcetines y otros objetos en el suelo.

Esperamos que la gata pueda superar pronto la gran pérdida de su querida Whaley, quien la crió como si fuese una nieta más. Esta linda historia nos muestra la amistad incondicional que pueden crear los animales con los seres humanos, ellos nos aman y no esperan tener que separarse de nosotros, es el dolor más grande que pueden sufrir.

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