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Gatito callejero es rescatado del fuego y no deja marchar al hombre que escogió como amigo.

Los bomberos encontraron un gatito callejero después de un incendio en un garaje en Sudbury, Ontario, Canadá. El gatito tenía 5 semanas de nacido y fue llevado de urgencia al Walden Animal Hospital, donde descubrieron quemaduras de tercer grado  en sus patas y algunos lugares en la espalda y la cabeza.

Los médico veterinarios se pusieron en acción para tratar sus lesiones y controlar su dolor. Limpiaron cuidadosamente el hollín, lo vendaron y lo cuidaron durante todo el día. A pesar de la horrible experiencia impensable, el gatito estaba muy agradecido de haber sido ayudado y se acurrucó con el personal para obtener una recuperación muy necesaria.

Al gato atigrado, a quien llamaron Dobby, no le importaba usar los apósitos en forma de calcetín en sus patas, y era un verdadero soldado cada vez que recibía atención médica. El personal de la clínica se turnaba para abrazarlo y se aseguraba de que siempre fuera amado.

Un día, cuando Rob estuvo en Sudbury, contactó al hospital de animales para visitar al pequeño gatito milagroso. El día que lo conoció, se llevaron muy bien inmediatamente. Dobby estaba vendado y todo lo que quería hacer era jugar.

Cuando llegó el momento de que Rob se fuera, el gatito se aferró a su pierna y no lo soltó. Dobby seguía intentando subirse a su brazo y él tampoco quería dejarlo, desde ese momento Rob supo que estaban hechos el uno para el otro.

Seguía tratando de escalar a mi brazo… Sentí que lo conocía desde siempre

dijo Rob.

Rob continuó siguiendo el progreso del gatito en línea y nunca dejó de pensar en él. Sabía que algún día volvería por su pequeño amigo felino.

Dobby perdió algunos dedos de las patitas durante su recuperación, pero no le molestó ni un poco. Una vez que se quitaron todas las vendas, volvió a ponerse de pie y comenzó a corretear, jugando con juguetes como si nada hubiera pasado. Al comienzo les preocupó que el dolor residual y la contractura le impidiera usar sus patitas, pero los médicos estaban muy equivocados.

Cuando Dobby estaba listo para encontrar una familia propia, apareció una cara familiar: fue Rob, su viejo amigo, quien vino a acogerlo para adoptarlo. El gatito estaba emocionado cuando salió del hospital de animales para su nuevo hogar. En su nuevo hogar le esperaban algunos hermanos gatunos para jugar.

Dobby se instaló rápidamente en su nueva vivienda. Subió al castillo que Rob había construido para sus gatos y lo reclamó como suyo.

Allí en su nuevo hogar siguió adelante con su recuperación y a Rob le sorprendió que el pequeño gatito fuese un verdadero luchador. Sus lesiones no le impidieron jugar y socializar con otros gatos, así como llevar una vida perfectamente normal. ¡Fue una suerte que encontrara la ayuda indicada en el momento preciso!

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