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Gatito callejero rechazado por otros gatos acude a la casa de familia en busca de ayuda.

Thuy, de Canadá, se dedica a alimentar a los gatos de la comunidad cuando y un dia de repente notó una nueva cara: una pequeña gatita gris que apareció sola, con la esperanza de obtener una parte del alimento.

Al verla, tan pequeña y sola, le prestó atención y en ningún momento vio llegar a su madre. La huerfanita trató de unirse a otros gatos, pero de inmediato la rechazaron y persiguieron.

La pequeña gatita corrió desde el patio de atrás de la casa a la puerta delantera, donde comenzó a llorar por un poco de ayuda. Nadie del vecindario se acercó a reclamar a la gatita. La familia no podía dejarla afuera porque no podía valerse por sí misma y decidió ayudarla.

La gatita, a quien llamaron Oreo, rápidamente se refugió debajo de un sofá para conseguir un lugar seguro.

Estuvo allí toda la noche y apenas tocó la comida que Thuy le había ofrecido, pero las cosas comenzaron a cambiar al día siguiente. Con la esperanza de ganarse la confianza de Oreo, Thuy le consiguió a la gatita algunas cosas que podrían despertar su interés. La curiosa felina asomó la cabeza fuera de su escondite cuando escuchó el ruido de los juguetes para gatos.

Thuy dejó los regalos delante de ella. En lugar de retirarse a su escondite, Oreo se quedó y empezó a inspeccionar los juguetes. Luego de una sesión de juego, comenzó a demostrarle a la familia que la había acogido aquella noche, cuán amorosa podía llegar a ser.

Oreo empezó a darse cuenta de que ya no necesitaba preocuparse e incluso dejó salir sus primeros ronroneos. Más relajada, con la barriga llena y sintiéndose segura, esta pequeña gatita dejó que su personalidad comenzara a aflorar.

Thuy decidió llevarla al veterinario y la encontraron muy bien. No tenía un microchip, que significa que nunca tuvo una familia. Pronto programaron su esterilización, para impedir que se reproduzca y siga creciendo el problema de los gatos abandonados en las calles.

Thuy tiene a Oreo pegada a sus talones cada día en casa. La seguridad de saberse amada y cuidada en un hogar, ha ayudado a que esta indefensa gatita crezca muy rápido.

 

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