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Gato callejero aparece religiosamente cada día en el patio de una pareja, tenía el plan perfecto.

Quien tenga o haya tenido un gato sabe que realmente no somos dueños de él; simplemente coexistimos con ellos y, si tenemos suerte, eligen aceptarnos como su familia.

Los gatos son muy listos e independientes; saben lo que quieren y también lo que no. Cuando estas criaturas quieren algo, se aseguran de conseguirlo a como de lugar: con ternura, con picardía o con ingenio.

Por lo tanto, cuando este gatito callejero decidió unirse a la familia de una amorosa pareja, como era de esperar, se salió con la suya.

La primera vez que Beata y su esposo Marc vieron al pequeño gatito, a quien luego llamaron Smucci, estaba corriendo por su patio.

Era solo una pequeño gatito, que pasaba corriendo. Era muy tímido y no tenía interés en hacer amigos humanos. Todo lo que quería era un poco de comida y agua, y se había dado cuenta de que Beata y Marc tenían un plato de agua en su patio.

Le gustaba beber un poco de agua, pero se aseguró muy bien de nunca permitir que nadie se acercara demasiado a él. Beata y Marc respetaron sus deseos y no intentaron atraparlo, sino que le ofrecieron algo de comida para que no tuviera más hambre y pudieran comenzar a ganarse su confianza.

También empezaron a vigilarlo a él y a sus posibles hermanos, pero nunca vieron ningún señales de su madre, así como tampoco de de ningún hermano o hermana. Más tarde, Smucci regresó al patio en busca de más comida, y la pareja estaba feliz de ayudarlo y alimentarlo.

Este fue el inicio de una amistad que lentamente se hizo más fuerte. Smucci seguía volviendo, día tras día, y aceptando comida de la pareja. Luego de un tiempo, incluso comenzó a pedirle comida cada vez que los veía. Poco a poco comenzó a confiar en Beata y Marc, pero aún así se mantuvo alejado de los demás. Finalmente, su amistad se hizo tan fuerte que Smucci decidió que era hora de hacerlo oficial; se había mudado a esta casa que tanto le agradaba.

Intentaba colarse en la casa cada vez que la pareja le abría la puerta del patio. Cuando el pequeño felino comenzó a entrar en la casa de la pareja, se dieron cuenta de que los había elegido para ser su familia para siempre y estaban más que felices de aceptar su decisión.

Verificaron dos veces que Smucci no tenía una familia secreta, lo revisaron en el veterinario y luego le presentaron gentilmente a su perro Haruki.

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