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Hígado graso en gatos: Causas y tratamiento

El hígado graso, también llamado lipidosis hepática, es una enfermedad hepática poco frecuente en gatos, aunque más común en los que son muy caseros, y resulta difícil de diagnosticar. Puede aparecer sin importar si el felino es hembra o macho y, aunque suele suceder en felinos mayores de cinco años, se puede dar en un gato de cualquier edad.

Causas: 

El hígado graso se puede dividir en primario y secundario. No hay causas directas de afecciones primarias.

Las causas secundarias son: 

  • Diabetes
  • Enfermedad renal
  • Enteritis, piometra
  • Pancreatitis 
  •  Enfermedad miocárdica.

Síntomas del hígado graso en gatos 

Normalmente, la lipidosis hepática se da en gatos obesos que empiezan a perder peso por ciertos factores y aunque se puede dar en gatos no obesos también, es muy poco frecuente.

Los síntomas del hígado graso o lipidosis hepática en gatos son:

  • Anorexia a causa de una pérdida de apetito.
  • Diarrea u otros tipos de cambio en la defecación.
  • Ictericia (color amarillento en la piel, la parte blanca de los ojos o las encías) a causa de un aumento de bilirrubina que se produce cuando el hígado está fallando o vómitos junto a una deshidratación.
  • pérdida de apetito, vómitos, diarrea, pérdida de peso, depresión, salivación, trastorno del pelo, ictericia.

Todos estos síntomas producen además que el gato esté falto de energías. Si observas estos signos en tu felino, debes acudir rápidamente a un veterinario para que pueda realizar las pruebas necesarias, así como una palpación y una radiografía, donde comprobará el tamaño del hígado que tiende a aumentar cuando se padece esta enfermedad para así aplicar el mejor tratamiento cuanto antes.

Tratamiento de la lipidosis hepática felina

Es probable que después de ser diagnosticado con lipidosis hepática, o hígado graso, el gato deba ser hospitalizado durante algunos días, durante los cuales se le administrará una terapia de fluidos, necesaria para combatir la deshidratación, la debilidad y la carencia de nutrientes en el organismo.

Pasado esto, que es solo atención de emergencia, lo más importante es que el felino vuelva a comer, pero esto suele ser complicado en la mayoría de los casos. No bastará con ofrecerle su comida favorita, se puede tratar pero lo más usual es que siga negándose a comer. Debido a ello, se acude a la alimentación asistida. Lo primero es intentar con comida hecha papilla que será administrada a través de una jeringa, pero si esto no tiene éxito el veterinario deberá colocar una sonda, ya sea en la nariz o en el cuello, que lleve el alimento directo al estómago, tratamiento que será necesario por semanas o incluso algunos meses. El especialista te orientará sobre el tipo de comida, las porciones y la frecuencia diaria.

Adicional a esto, se debe tratar la enfermedad que haya producido la falla hepática e inclusive se recomiendan medicamentos que estimulen el apetito, pues el objetivo final no solo es controlar la condición, sino también que el gato pueda tener una vida normal.

Prevención

  • Presta atención a los hábitos alimenticios de tu gato. Si encuentras que la comida de tu gato se reduce o no la comes, pídele ayuda a un veterinario.
  • Nunca le des nada casualmente de comer al gato.
  • Intenta evitar que tu gato engorde bajo la guía de un veterinario.
  • Agregar ácido biliar a la comida del gato, el ácido biliar es un producto natural para proteger el hígado, que puede reducir efectivamente la carga sobre el hígado causada por el gato durante la pérdida de peso y reducir la incidencia de hígado graso.

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