Oreo, psicólogo en un geriátrico (6/14)

Una vez, un gato blanco y negro entró en un geriátrico y decidió quedarse en él para siempre. Oreo ayuda a los ancianos: viene a ronronear en sus rodillas, calienta sillas para que los ancianos no tengan frío y levanta el ánimo de los pacientes. Además, el gato monitorea cuidadosamente el trabajo del personal y a veces reemplaza a las enfermeras en el puesto.

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