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Juez aprueba la custodia compartida para cuidar de un gato: las mascotas también sufren las rupturas

Las parejas empiezan y también muchas acaban. Comenzar una relación puede poner patas arriba tu vida, y ponerle fin, si no se hace correctamente, también puede traer problemas. Ya no solo a nivel emocional, cuando la ruptura no es consensuada y genera dolor y sufrimiento en algún miembro de la pareja. También puede afectar los hijos, familia, o, en este caso, las mascotas.

Cuando una pareja introduce a un nuevo miembro a la familia, evidentemente no piensa en qué harán en el caso de que se separen. Por un lado, aún es muy común pensar que las relaciones son para siempre; y, por otro, si estás pasando tan buen momento en tu relación como para plantearte la adopción de un perro o un gato no te paras a pensar en que algún día romperéis y el nuevo integrantes puede ser un problema.

Esto es lo que le ha ocurrido a «Melenas», un gato que vivía con una pareja en Oviedo. La pareja terminó su relación y la mujer decidió que el gato era suyo, así que se lo llevó y negó a su pareja, el demandante en este juicio, volver a verle.

Si no hubiera sido por la pandemia del coronavirus, podría haber salido adelante en 2020 la reforma de la ley de Enjuiciamiento Civil, que proponía reconocer a los animales de compañía como seres vivos y no como propiedades. Sin embargo, este juez asturiano, titular del Juzgado de primera instancia número 8 de Oviedo, ha querido dictar sentencia considerando ya a «Melenas» como un ser vivo y respetando el derecho del demandante a ver a su gato.

El hombre se vio obligado a denunciar a su exconviviente porque ella consideraba a Melenas de su única prioridad, pero la resolución del juez lo ha reconocido como dueño. El gran problema residía en que Melenas era un gato comprado en un criadero de Gijón, y, según la factura, el precio había sido abonado por la mujer, motivo por el cual ella reclamaba su propiedad.

Por suerte, el juez no consideró al gato como un objeto que se pudiera poseer, y reconoció el cariño que el demandante tenía hacia Melenas, así que otorgó a la pareja la custodia compartida y ordenó que ambos compartieran los gastos del gatito.

¿Qué es mejor para los animales cuando una relación se rompe?

Pasar por una separación  ya es un proceso duro de por sí. Es muy común que actuemos guiados por nuestras emociones (que son negativas, vamos, que lo que sientes es rabia, ira, dolor…) y no por la razón. Por eso, a veces, se perjudica a terceros sin querer, o se usa a esos terceros para «devolver el daño» a la pareja.

Para que las mascotas no sufran las consecuencias de una separación, lo mejor es pensar en ellos, como bien hizo el juez de Oviedo a pesar de no haber aún una ley, como seres vivos.

Ser honestos y pensar en la situación en la que decidisteis tener un animal, si los dos lo queríais, si los dos lo habéis cuidado. En el caso de que sea así, lo justo sería que los dos pudieran seguir en contacto con la mascota de alguna forma. Por otro lado, también puede darse el caso de que, tras una separación, ninguno de los miembros de la pareja quiera hacerse cargo de ese animal. De nuevo, es importante no pensar en la mascota como un objeto que puedes tirar o abandonar. Es un ser vivo que necesita una familia y que también lo pasará muy mal al separarse de vosotros.

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