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La importancia de la vitamina D para los perros y gatos

¿Qué es la vitamina D?

También denominada calciferol, la vitamina D es una de las vitaminas liposolubles imprescindibles para la formación normal de los huesos y de los dientes y para la absorción del calcio a nivel intestinal. Las necesidades de vitamina D para perros y gatos dependen directamente de los niveles de calcio y fósforo de su dieta. Por este motivo es muy importante que consuman una alimentación equilibrada y de calidad.

la vitamina D para perros

En los últimos años diversos estudios han revelado el vínculo entre los bajos niveles de vitamina D y diversas enfermedades en gatos y perros, como insuficiencia cardíaca congestiva, neoplasia, enfermedad renal, enfermedades infecciosas, EII y lesión odontoclástica reabsortiva felina.

La acción de la vitamina D sobre riñones, intestino y huesos es esencial para mantener un adecuado nivel de calcio y fósforo en el plasma sanguíneo. Esto permite una correcta mineralización y mantenimiento de huesos y cartílagos. También es necesario para la contracción muscular y excitabilidad y función del tejido nervioso. A partir de una forma inactiva de la vitamina D, los perros y los gatos tienen la capacidad de sintetizarla cuando la piel recibe radiación ultravioleta. Se almacena en el hígado y, cuando es necesaria su forma activa, pasa por dos conversiones bioquímicas, una de ellas en el riñón y la otra en el propio hígado.

Puede que, a partir de la radiación solar, nuestras mascotas no sean capaces de sintetizar suficiente vitamina D. Por eso, junto con el calcio, debe formar parte de la alimentación de éstas para garantizar un correcto crecimiento y evitar la aparición de enfermedades.

vitamina D para perros

Pero también un exceso de vitamina D resulta peligroso para ellos ya que puede provocar una calcificación excesiva en tejidos blandos. Además, en animales en crecimiento se traducirá en deformidades en mandíbulas y dientes y diversas alteraciones musculoesqueléticas.

Los síntomas de la toxicidad de la vitamina D pueden ser:

  • Babeo excesivo.
  • Dolor abdominal.
  • Vómito (en ocasiones con sangre).
  • Heces oscuras.
  • Pérdida del apetito.
  • Pérdida de peso.
  • Aumento de la sed y micción.
  • Estreñimiento.
  • Debilidad.
  • Temblores musculares.
  • Depresión.
  • Convulsiones.

No suplementes a tu mascota con vitamina D a menos que las pruebas sanguíneas confirmen una deficiencia.

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