Durante años, muchos circos y zoológicos han priorizado el lucro por encima del bienestar animal. La historia de Cholita, una osa de anteojos, es un claro ejemplo de ello. Tras sufrir décadas de maltrato en cautiverio, perdió gran parte de su pelaje debido al estrés extremo, además de presentar dedos mutilados y dientes rotos, señales evidentes del abuso que soportó.
Décadas de sufrimiento en cautiverio
Cholita pasó más de 20 años viviendo en condiciones crueles, sin la atención médica ni el cuidado que necesitaba. El daño físico y emocional fue tan profundo que su apariencia sorprendía a cualquiera que la viera: era difícil creer que se tratara de una osa de anteojos.

En 2015, su historia dio un giro gracias a la organización Animal Defenders International (ADI), que logró rescatarla cuando su salud ya estaba gravemente deteriorada. En ese momento, Cholita necesitaba incluso una cámara de oxígeno para poder sobrevivir.
Un rescate que le devolvió la esperanza
Tras recibir atención veterinaria especializada y completar un proceso de rehabilitación, Cholita comenzó poco a poco a recuperar fuerzas. Finalmente, fue trasladada a un recinto seguro en el bosque, un entorno mucho más cercano a su hábitat natural.

Con una alimentación adecuada y cuidados constantes, la osa empezó a mostrar señales de mejoría. Aunque su pelaje no volvió a crecer completamente debido al grosor de su piel, en algunas zonas comenzó a aparecer pelo nuevo, una clara señal de su recuperación.
Libre, feliz y rodeada de naturaleza
Hoy, Cholita disfruta de una vida completamente diferente. Puede caminar entre los árboles, jugar, descansar tranquilamente y alimentarse sin miedo. Además, convive con otros osos rescatados, como Lucho, Sabina y Dominga, con quienes interactúa a diario.

Jan Creamer, presidenta de ADI, expresó emocionada:
“Es una alegría absoluta ver a Cholita disfrutando de su nuevo hogar, los sonidos y las vistas del bosque, cosas que le fueron cruelmente negadas desde que era apenas una bebé”.
Una nueva vida a los 30 años
Aunque el daño del pasado dejó huellas permanentes, hoy Cholita puede expresar su personalidad, jugar libremente y disfrutar de pequeños placeres. A sus 30 años, vive su mejor etapa… y tiene un pasatiempo favorito muy claro: comer uvas.
Jan agregó en declaraciones a The Dodo:
“El rescate de esta increíble sobreviviente motivó a las autoridades a resccar más osos en Perú. Cholita pasa sus días explorando su hábitat, nadando en la piscina, charlando con sus vecinos o descansando en su cueva”.
Un mensaje de esperanza para otros animales
La historia de Cholita no solo es un final feliz, sino también un llamado a la conciencia. Gracias a organizaciones como ADI, otros osos de anteojos y animales silvestres siguen siendo rescatados de situaciones similares.

Si deseas apoyar esta noble causa y ayudar a que más historias tengan un final como el de Cholita, puedes hacerlo a través del sitio web oficial de Animal Defenders International.
Una historia que nos recuerda que nunca es tarde para empezar de nuevo, incluso después de una vida de sufrimiento 🐻🌿💚.