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Mujer bondadosa rescata a una husky obligada a criar y le cambia la vida

Maya es una perrita de raza Husky que por muchos años solo conoció el terror y el temor, vivió el peor lado de la humanidad, hasta hace 5 años era obligada a reproducirse en un criadero de mascotas en Goiânia, Brasil. Debido a esto, Maya estaba ya parapléjica como resultado del pésimo trato y las malas condiciones en las cuales fue encontrada.

Sus problemas de salud ya eran algo irreversibles y para esta fábrica de cachorros ya era inútil, así que pensaban en sacrificarla. Pero Silvia Rayssa intervino a tiempo y logró rescatar a Maya, ofreciéndole una segunda oportunidad de una vida feliz para sanar no solo su cuerpo, sino también las heridas del alma de la indefensa perrita.

Silvia comentó:

“El 28 de agosto de 2016 es una fecha que nunca olvidaré. Cuando pensamos que lo hemos visto todo en esta vida, me doy cuenta de que nunca hemos visto lo suficiente. Llegamos allí y ella estaba muriendo, totalmente herida. Ella bebió su propia orina y se comió sus propias heces, una escena que me rompió el corazón».

Para Silvia rescatar y cuidar de Maya fue lo mejor que pudo pasar a ambas, ella considera que la perrita apareció en su vida justo cuando ambas más necesitaban ser rescatadas.

La mujer añadió:

«No vivía, simplemente existía. Todavía recuerdo vívidamente el día en que mi corazón clamó por un ‘animal grande y especial’. Lo que sentí en mi alma después de eso, nunca encontraré palabras para describir».

Durante las primeras 48 horas después de su rescate, Maya estaba muy débil y su estado de salud era realmente crítico, pero tenía un fuerte anhelo de vivir en sus ojos, Silvia no se apartó ni un momento de su lado.

Silvia añadió:

“Maya estaba un poco nerviosa al principio, pero ¿quién podía culparla? Nunca había conocido el amor de una familia, nunca conoció una caricia. Durante 5 años de su vida, solo conoció una jaula fría y oscura. Ella solo conocía el peor lado del ser humano».

Después de superar el primer obstáculo en su salud, Maya comenzó un largo tratamiento, realizaron múltiples viajes a clínicas veterinarias, y tristemente los daños en su cuerpo ya eran irreversibles y no volvería a caminar. Ahora debía comenzar el proceso de recuperación para su salud mental también.

Para su madre adoptiva era muy doloroso saber que se quedó parapléjica por todo el sufrimiento por el que pasó, y estaba empeñada en cambiar todo ese pasado por un futuro cubierto de amor y momentos maravillosos para Maya.

Maya comenzó su recuperación y uno de sus nuevos retos pronto fue el poder adaptarse a su silla de ruedas. Desde aquel momento en que aprendió a utilizarla ha sido libre para ir a donde quiera, y ahora disfruta dar paseos y correr como cualquier perro.

La madre de Maya comenta:

“Maya estuvo en tratamiento continuo durante aproximadamente un año y medio. ¡Y ella siempre se ha mostrado más fuerte cada día! Y aprendió a salir de la pesadilla que vivió en el pasado. ¡Aprendiendo que su futuro estaría escrito juntas!».

Ya han pasado algunos años y su inmeso deseo de vivir y finalmente poder experimentar lo bueno en las personas y la vida, llevó a Maya hasta donde está ahora.

Silvia finalmente asegura:

“La gente dice que salvé a Maya, pero yo siempre respondo lo siguiente: ‘no, ella fue quien me salvó’. Maya cambió mi vida y la de muchas personas con la historia de superación, compasión y amor que aún vivimos hoy. ¡No hay heridas que el amor no pueda curar!».

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