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Niño autista odiaba ser tocado hasta que conoció a su perro de servicio.

Actualmente son muchos los niños que sufren de autismo, una condición que afecta no solo su desarrollo social, sino también a los padres que desean una vida lo más normal posible para sus hijos. Kai es un niño de 5 años diagnosticado con autismo, cuando conoció a su perro de servicio se acercó para escuchar de cerca los latidos de su corazón.

Fue la primera vez que sus padres lo vieron formar una conexión social con alguien diferente a ellos, sin duda una gran alegría para su familia.

 

Shanna Nienhaus, la madre de Kai, comenta que el pequeño además de padecer autismo desarrolló algo llamado sobrecarga sensorial; su comportamiento se hizo menos tolerable ante las personas que desconocían su diagnóstico, pero esto no evitó que él sintiera un vínculo especial con los animales.

Kai vivía en Japón con sus padres, ellos estaban dispuestos a ayudarlo, tras varios meses de ahorrar lograron recaudar $15.000 dólares para regresar a los Estados Unidos y ofrecerle a su hijo una opción que lo ayudara a entablar empatía con las demás personas.

Los padres de Kai contactaron a 4 Paws Ability, una organización en Ohio donde adiestran perros de servicios para niños con discapacidades. En el lugar estaban al tanto del diagnóstico de Kai, ellos entrenaron a un perro llamado Tornado que ayudaría a Kai a manejar mejor su condición.

La madre compartió una foto y dijo a  Love What Matters:

«Esta imagen captura la cara de una madre que vio a su hijo, a quien no puede abrazar, lavar, vestir, acurrucarse y tocar libremente, recostarse en su nuevo perro de servicio por su propia voluntad, con un propósito. Esta es la cara de una madre que ha visto a su hijo experimentar innumerables interacciones sociales fallidas en el patio de recreo en un intento de tener un amigo… Y ahora está sentada detrás de su hijo mirando en silencio este momento, con el aire aspirado de sus pulmones, y nada que decir».

Tornado fue entrenado para apoyar a Kai y sacar lo mejor de él, sus padres no podían estar mas felices.

Al poco tiempo adoptaron a otro perro, y aunque este no termino el entrenamiento, parece que a la familia lo único que le importa es ver feliz a su hijo.

Finalmente Shanna puede abrazar y compartir más experiencias junto a su hijo, todo esto gracias a su peludo amigo.

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