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Pequeña gatita con orejas de oso y patas torcidas encuentra la manera de dar buenos abrazos

A inicios de años, una gatita con patas delanteras torcidas fue llevada a Friends for Life Rescue Network, un grupo de rescate en Los Ángeles. La gatita nació con ligamentos y tendones contraídos en ambas muñecas delanteras, lo que hizo que sus piernas queden deformes.

Mel Lamprey y su esposo Zane, voluntarios de acogida del rescate, se unieron para ayudar. La pequeña gatita se convirtió en una amorosa compañera y pronto descubrió su debilidad por los abrazos, por los que inmediatamente buscó el afecto de sus amables dueños

La llamaron Quill y la iniciaron en fisioterapia varias veces al día para ayudarla a corregir sus patitas. A pesar de su corta estatura, es una gran campeona en su terapia física.

La terapia inicia con sus muñecas que se calientan con una almohadilla térmica. Luego se masajea y se estiran para relajar los tendones y ligamentos con la esperanza de realinear los huesos en crecimiento.

La gatita pronto recibirá férulas semanales para mejorar aún más su rango de movimiento. Ella no se inmuta por los desafíos que se le presentan, y no parece pensar que sea diferente. Quill ama a su familia adoptiva y es experta en llamar su atención y recibir muchos abrazos.

Ella es una gatita muy curiosa, dulce y la niña consentida de su cuidador. Ella tiene el corazón de Zane en sus manos, así que no hay forma de que este hombre se niegue a darle amor a esta tierna chiquilla. A la tierna gatita le encanta jugar y explorar. Al igual que otros gatitos, le gusta aventurarse, sin pensar siquiera en las limitaciones de sus patitas torcidas.

Quill aprovecha todas las oportunidades para acurrucarse con sus dueños. Si los ve pasar, los llama con sus pequeños maullidos y no aceptará un no por respuesta. La pequeña felina de orejitas de osito pasa la mayor parte del tiempo en el cuello de su amoroso cuidador, su «cama» favorita.

Después de cada comida, ella insiste en conseguir algunos abrazos muy necesarios. Luego se pone a ronronear para quedarse dormida en brazos, como toda una bebé. Mel y Zane tienen un gato mayor llamado Chester, a quien cuidaban para que recuperara la salud luego de un comienzo difícil. El chico pelirrojo inmediatamente se acercó a la pequeña recién llegada y se creó un vínculo instantáneo, como si supiera exactamente lo que Quill necesitaba.

Chester ha asumido el papel de hermano mayor de Quill, y la tierna felina disfruta cada momento con él. La mantiene limpia y arreglada y está atenta a sus necesidades.

 

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