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Perro dirige a los rescatistas a un letrero colocado en la puerta de un edificio.

Cuando vemos a Bruno feliz y lleno de amor en su nuevo hogar, nunca pensaríamos que en un momento de su vida el perro estuvo abandonado y triste en las calles.

Un día, mientras Lujan Videla y su novio caminaban cerca de su vivienda en Córdoba, Argentina, vieron a un perrito solo parado en una esquina. La pareja amante de los animales, nunca había visto a ese perro por aquella zona, así que decidieron acerarse para ver lo que pasaba.

Lujan comentó a The Dodo:

«Estaba muy solo y desorientado. Le dije a mi novio que se quedara con él y que esperara a ver si su dueño aparecía».

Lamentablemente, pasaron varios minutos y nadie vino a buscar al noble perro, entonces la pareja supuso que en realidad Bruno había sido abandonado.

Luego Bruno comenzó a caminar, pero con la idea de conducir a la pareja hasta la puerta de un edificio de apartamentos.

Lujan agregó:

«Lo seguimos y notamos que quería entrar al edificio».

Cuando llegaron a la entrada principal, se encontraron con un letrero pegado en la puerta que decía: «No dejar entrar al perro».

Después de conversar con un vecino del edificio, se dieron cuenta de que hasta hace poco Bruno había vivido allí con un hombre mayor, que posiblemente había fallecido o que tal vez se había visto obligado a mudarse de manera inesperada.

Sin importar cuál era la razón, Bruno se encontró solo y sin un hogar en donde descansar, un hecho que el indefenso animal parecía no entender.

Algunos moradores de la zona se compadecían con Bruno y le dejaban comida, pero él estaba decidido a entrar al edificio, ya que lo consideraba su hogar.

Por ello, la gerencia del edificio decidió poner el letrero, para que ningún residente del lugar lo dejara entrar.

Lujan dijo:

«Este hecho te hace dar cuenta de lo indiferente que puede ser la gente. Bruno estaba tan triste. Estaba desesperado por entrar».

Fue entonces cuando Lujan y su novio decidieron ayudar al perro, lo llevaron a casa con ellos e hicieron publicaciones por si su antiguo dueño lo estaba buscando. Pero todos estos intentos fueron en vano, pues no había nadie buscándolo, y Bruno se notaba muy triste y desconsolado; quería regresar a su hogar.

En los primeros días, después de terminar su desesperada vigilia en la puerta, Bruno parecía no asimilar su pérdida, pero las cosas fueron mejorando. Gracias al amor y cuidado de sus rescatadores, el corazón roto de Bruno comenzó a sanar y empezó a sentirse muy contento.

Lujan comentó:

«Pasaron los días y su rostro cambió. Comenzó a ser feliz».

La pareja tiene varios perros rescatados en casa, por lo que no podían quedarse con Bruno, pero hicieron lo mejor para él; le encontraron un buen hogar.

Finalmente Lujan dijo:

«Fue adoptado por una persona muy confiable que vive al otro lado de la calle de nuestra casa. Constantemente salimos a caminar juntos. Está muy feliz».

A Lujan todavía le molesta saber que la administración del edificio no hizo nada por ayudar a Bruno, pero espera que su experiencia inspire más compasión por los perros abandonados. Ahora Bruno es un perro nuevo que disfruta de su vida al lado de su nueva familia que le brinda el amor que se merece.

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