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¿Por qué mi gato se lame en forma obsesiva?

Los gatos se acicalan mucho, todos los sabemos. Son animales muy limpios que gustan de tener el pelaje impoluto. Pero también sabemos que es una forma de aliviar el estrés. Cuando un gato está disgustado o algo no le gusta demasiado, tiende a lamerse los costados como forma de alivio, ya que al acicalarse se secretan endorfinas (las «hormonas de la felicidad»).

Cuando es peligroso el lamido en gatos

Cuando se lamen en exceso, empiezan a quitarse pelo. Muchas veces este comportamiento pasa desapercibido, porque el gato lo hace cuando tú no estás. Pero al tiempo la cantidad de pelo de ciertas zonas es menor, y acaba por desaparecer, observándose calvas. Normalmente, estas calvas están en la barriga, extremidades o flancos del animal, ya que son las zonas donde preferentemente se lamen.  Si el lamido continua, el gato puede hacerse heridas. Rara vez el lamido llega a una automutilación.

Causas 

Si un día descubres que tu gato presenta este problema, lo primero que hay que descartar es que haya un problema físico de fondo. Y de hecho, sería lo mejor ya que son más sencillos de resolver. Por tanto, acude a tu veterinario para que le haga un chequeo. Estas suelen ser las causas mas comunes:

  1. Alergia: la alergia puede hacer que al gato le pique la piel. En estos casos las calvas suelen estar repartidas por el cuerpo en pequeñas ronchas, ya que al gato le pica todo el cuerpo. Las causas de alergia son variadísimas e incluyen alimentos, sustancias del entorno e incluso las mismas pulgas o parásitos que pueda portar. Por eso es importante recapitular si ha habido algun cambio en la dieta, o has introducido un limpiador o producto nuevo en casa. Tambien observar si hay parasitos. Una forma de comprobar si la causa es alergica, es suministrar al gato antihistaminicos y observar si hay una mejora o hacerle un test alergico. Los acaros en las orejas tambien pueden hacer que el gato esté inquieto y en este caso los parches de calvas estarán cerca de las orejas.
  2. Infecciones: algunas infecciones pueden hacer que al gato le pique la piel, como una infección por hongos (fúngica). Para ver si tu gato tiene hongos, hay que hacer un cultivo de una muestra que tomara el veterinario. Esto puede derivar en una obsesión, una especie de círculo vicioso donde el lamido nunca deja cerrar la herida y por ello, al estar abierta, sigue doliendo y el gato se acicala.
  3. Inflamaciones en la piel: por causas que se desconocen, a veces un gato puede tener inflamaciones de origen autoimnume, por ejemplo. Un ejemplo es el complejo granuloma eosinofilico, que provoca lesiones en la piel que el gato tiende a lamerse, y las empeora de este modo. El veterinario puede requerir una biopsia de la piel para confirmarlo. Normalmente responde a tratamiento con esteroides.
  4. Dolor: en ocasiones el dolor por alguna enfermedad que no vemos provoca un estado de disconfor a nuestro animal que le lleva a lamerse como forma de alivio. Por ello, en el chequeo general habrá que mirar todo el cuerpo del animal, como infección de orina, piedras en el riñón, hipertiroidismo, dolor de oídos, dolor dental, artritis, tumores, impactacion de las glandulas anales, dolor de estómago, estreñimiento, etc.

Si nada de lo anterior puede confirmarse en la consulta del veterinario, entonces, como diagnóstico de descarte se dice que la causa del lamido excesivo es psicológica.

¿Qué podría estar causando entonces esta auto- depilación?

Puede ser que al gato «le moleste algo» o bien que esté aburrido. Ya sabemos que los gatos son animales de costumbres, les gusta que su territorio se mantenga igual, sin cambios. Si ha cambiado algo en casa, en vuestras costumbres, ha llegado un nuevo miembro de la familia, has cambiado cosas de sitio, usas una nueva arena o comida o cualquier cosa esto puede haber ocasionado estrés suficiente a tu gato como para que intente canalizarlo a través del lamido.

 

 

Si hay varios gatos en casa puede que sus relaciones entre ellos ya no sean igual. Puede que tus nuevos horarios de trabajo le afecten. Tendrás que analizar si ha ocurrido algo, no solo mientras te diste cuenta de las calvas, sino mucho antes.

Otro de los factores psicológicos que pueden estar provocando este problema es el aburrimiento. Los gatos son animales que necesitan su dosis diaria de acción y juegos, y en los animales caseros esto no siempre es posible, ya que en muchas ocasiones sus hábitats están carentes de estímulos.

Si no dispones de tiempo para jugar, puedes utilizar alguno de los juguetes interactivos que existen en el mercado, y que permiten al gato entretenerse solo. Pero no deberían ser lo único que tiene el animal para entretenerse, ya que el gato aprecia que el dueño le dedique tiempo.

Además de todo, algo que podría ayudar en estas situaciones son feromonas felinas como el Feliway. Este olor da una sensación de calma a los gatos, y podría ayudar en el proceso. Así mismo, existen algunos productos calmantes en el mercado, como espray con valeriana, piensos y chucherías con sustancias calmantes.

¿Existe un tratamiento para el lamido excesivo de los gatos?

En algunas ocasiones, el veterinario recetará medicamentos a tu gato para tratar de romper el círculo vicioso lamido-stress, como por ejemplo ansiolíticos. El gato no debe tomarlos de por vida, sino tan solo un tiempo prudencial para que se pueda relajar y deje de hacerlo. Algunos gatos no toleran bien esta clase de drogas, y en vez de relajarlos, se ponen todavía más nerviosos. Muchas veces se debe al hecho de que la droga les hace tener sus sentidos menos aguzados o sentirse raros, y eso les asusta, poniéndose más nerviosos.

 

 

Para también tratar de romper el vicio, pueden poner durante un tiempo un collar isabelino a tu gato, de tal modo que no pueda lamerse. Hoy en día no solo existen los típicos collares rígidos, sino también otros más cómodos, como si fueran almohadones o inflables, que son mucho más cómodos para el animal y son mejor tolerados. También podría servirte un body que cubra su cuerpo.

Aunque tu gato deje de lamerse, has de tener en cuenta que hay gatos proclives a hacerlo, y por tanto, les da a temporadas. Puede que ahora lo haga, se le quite, más adelante vuelva a hacerlo. En todo caso, es muy importante mantener la paciencia y no castigar al animal, que puede ver incrementado su estrés. Se observador para detectar posibles cambios en el comportamiento de tu gato, cíñete a sus rutinas habituales y mantenle activo.

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