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Trabajador de refugio termina adoptando un gatito que no dejaba de maullarle.

Hace unos meses, al refugio Exploits Valley SPCA llegó una camada de gatitos que necesitaban cuidado y un lugar cálido; uno de los pequeños padecía una afección respiratoria que necesitaba cuidados especiales. Mientras se recuperaba, el pequeño felino era realmente dulce con las personas del lugar, y en especial con uno de ellos a quien no paraba de maullarle.

Sugar, como fue llamado el gatito, tenía una personalidad muy dulce y había enamorado al personal del refugio y los voluntarios. Cautivó especialmente a Glenn, quien durante 30 años ha servido como voluntario en el lugar; ambos eran felices cuando pasaban tiempo juntos.

Sarah MacLeod quien forma parte del refugio comentó a The Dodo:

«Fue extremadamente amable y vocal desde el principio».

Cada vez que Glen pasaba cerca del lugar donde se encontraba Sugar, el gatito maullaba incansablemente para atraer la atención y caricias de parte del hombre. En todos los años que lleva como voluntario Glenn se ha enamorado de muchos felinos, pero siempre se las arregló para dejar que encontraran su hogar.

Pero el vínculo que sentía el hombre hacia Sugar era muy diferente; Glen se enamoró del pequeño gatito completamente y aunque no tenía planes de adoptar un gato, la idea empezó a tomar fuerza cuando comprendió que el gatito solo era feliz cuando él estaba cerca.

Sarah comenta:

“Sugar le gritaba a Glen que dejara de trabajar y le prestara atención”.

Así que sin dudar más, la decisión ya estaba más que clara, Glen le brindaría un hogar definitivo al pequeño felino; no imaginaba que alguien más lo llevara lejos de su lado.

“Glen no estaba buscando adoptar, ya tiene un gato, pero amaba demasiado a Sugar como para permitir que lo adoptaran”.

Ahora Sugar es oficialmente un miembro de la Familia de Glen; ambos están muy felices de estar juntos. El gatito es amoroso y ama su nuevo hogar, disfruta corretear y maullar por todo el lugar.

Cada vez que Glen lo observa sabe que tomó la mejor decisión para ambos.

Sarah finaliza:

“Sugar está haciendo maravillas en su casa, Glen incluso lo ha traído a visitarnos”.

No queda duda de que hay vínculos que son demasiado fuertes para dejarlos pasar, y eso sí que lo saben Glen y Sugar; lo mejor que les pudo suceder fue haberse encontrado.

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